Sebastián's profileUna vida Al filoPhotosBlogListsMore Tools Help

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    August 31

    Girasoles Ciegos

    Estoy a un día de irme y siempre, en estos casos, me siento fuera de lugar, agobiado en casa, con ganas de estar ya en marcha, encontrarme ya caminando con la mochila al hombro, lejos de la ciudad y sus lamentables ritmos. En estos momentos tampoco tengo ganas de escribir sobre la montaña ni pensar en ella. Lo que se debería haber hecho y reflexionado ya no tiene vuelta atrás a estas alturas. No tengo ganas ni siquiera de hacer la bolsa de viaje que acabo de deshacer hace dos días a la vuelta de Perú. He comenzado esta mañana y la he dejado en la habitación tirada en el suelo con las botas de marcha dentro. Probablemente este último viaje sea un poco especial. Ya sé que no va a ser mi último viaje a las grandes montañas, ni mi último documental (aunque el pensamiento de no volver a regresar a casa siempre te viene a la cabeza a la hora de partir), pero ahora todo va a cambiar. No tengo miedo a enfrentarme a lo desconocido ni a otros retos. Simplemente es el momento de echar la vista atrás, el largo camino recorrido, los amigos que me han acompañado. Esta tarde vi en la tele un reportaje sobre la excelente novela de Alberto Mendez, Los Girasoles Ciegos. Conocí muy de cerca a Alberto en la mejor etapa de TVE, a finales de los setenta, cuando la lucha por la democracia nos reunió a unos cuantos ingenuos. Recuerdo aquella etapa como una de las mejores de mi vida (aunque dudo que entonces me diera cuenta de ello: mi vida iba a toda velocidad y bastante tenía con conducirla sin que descarrilara). Alberto era un tipo sensacional y una de las mejores personas con las que coincidí en aquellos tiempos. Su novela la leí hace más de un año y me dejó el regusto amargo de aquellos años de la posguerra y el alegre de las reuniones clandestinas en las que acabábamos en casas desconocidas, y la desesperanza de que no iba a volver a coincidir con él, pues había muerto poco después de escribir la novela. Espero que la película de Cuerda sea capaz de emocionar al menos una parte de lo que lo hace su libro, que es enternecedor y demoledor, porque nos mira a todos a nuestro interior y nos recuerda por lo que pasamos y lo que somos. Al fondo espera el Manaslu. Quizás todos seamos girasoles ciegos.
     
    Bueno hoy antes de irme a Nepal me he pasado a ver la película de Cuerda para comprobar si cubría las expectativas que ha levantado. Como no quiero destriparos la película, sólo me limitaré a deciros que hay que ir a verla (igual que el libro hay que leerlo, aunque eso quizás ya lo hayais hecho muchos de vosotros) (y sino es imperdonable). En mi opinión el libro, como suele ocurrir en estos casos, cubre un espectro más amplio que la película que, eso si, refleja muy bien el opresivo ambiente de la España de posguerra. La primera historia del libro, que no aparece en la película, terminaba de completar una visión de aquel tiempo de perdedores, de los perdedores de la terrible guerra incivil que asoló nuestro país. En el fondo es una historia universal porque los perdedores es repiten en todos los tiempos, en todas las guerras y no son sólo los derrotados sino toda la pobre gente. Pues eso, espero que vayais a verla.
    Sebastián Álvaro
      

    August 28

    Preparando el Manaslu

    Bueno acabo de llegar de Perú y como veo que hoy ha salido la noticia de que Edurne se va al Manaslu (la octava más alta del mundo y que puede convertirse en su undécimo ochomil), me gustaría ampliaros la noticia y hacerla más rigurosa. Edurne Pasabán formará parte de un equipo de Al Filo de lo Imposible (en lo que será la última expedición de Al Filo en TVE), que tratará de conseguir este difícil ochomil.

    En el equipo también estarán mis buenos amigos y compañeros: Ferrán Latorre, Ester Sabadell, Asier Izaguirre y Mikel Zabalza. El cámara será el veterano de nuestro programa (y mi mano derecha) Antonio Perezgrueso, que cuenta con más de cien expediciones y un servidor que irá de lo de siempre: jefe de expedición y director del documental. También nos acompañarán en nuestra expedición (pero al margen de Televisión Española) Juanjo Garra, Alex Chicón y una alpinista polaca. Además vamos a coincidir, al menos, con otras expediciones en el campo base (algo poco frecuente pues no suele haber muchas expediciones en esta montaña), y con amigos que conocemos bien: Juanito Oiarzabal ira con un grupo alavés, y también un grupo de peruanos con los que ahora he estado hablando en Huaraz (aunque llegarán un poco más tarde).
    El objetivo de la expedición (como siempre, aunque resulta obvio a veces se pierde la capacidad de transmitir lo esencial) es que nuestro equipo traiga un buen documental que refleje la lucha del hombre y la montaña, que transmita, al menos en una parte, los sentimientos, las emociones, y los paisajes. A veces es más interesante un documental en el que no se ha conseguido la cumbre que en otro que sales victorioso (a este respecto os recomiendo precisamente el documental que ha hecho la brasileña Monica Schimiedt, que ha formado parte del jurado en Perú y cuyo título es Extremo Sur, que ganó el Premio del Festival de Trento).

    En segundo lugar por supuesto nos gustaría que nuestro equipo hiciera cumbre (sería una magnífica despedida, aunque la cumbre del Gasherbrum IV, ha sido la mejor de nuestras victorias) y que Edurne subiera y consiguiera su ochomil número 11.
    Por supuesto todo esto no sería posible sin el exclusivo patrocinio de nuestro programa y sin un equipo fuerte, solidario, eficiente, experimentado y que tarbaje con cabeza. Lo que hava alrededor y la repercusión de la expedición en los medios está muy bien pero se sustenta en este requisito previo.
    Por supuesto, todos los amigos de Al Filo y de este blog, lo vais a poder seguir en esta página, en El Larguero de la SER, en el programa de RNE de Toni Garrido y en las columnas de AS. Seguro que habrá otras buenas fuentes de información, pero a mi me parece que la mejor información, la más pausada y reflexiva, la encontrareis en estos lugares. Es la información de primera mano, la de dentro y objetiva.
    De todas formas en estos días os ire poniendo al día y quizás, si tengo tiempo, intentaré subiros alguna foto de la escalada del Gasherbrum IV y algún proyecto más en los que estamos trabajando.  
    Sebastián Álvaro
      
    August 24

    La Cordillera Blanca

    Bueno por fin he podido caminar teniendo delante la fabulosa Cordillera Blanca, con un montón de nevados que superan los seis mil metros y uno, el Huascarán, que casi llega a los siete mil. Gracias a la amabilidad de Mario Holstein, un suizo que ha hecho de Huaraz y la Cordillera su casa de adopción, hemos podido llevar a cabo una bella caminata de unas tres horas por un paraje de ensueño de esos que luego salen en las postales. Al llegar arriba hay un pequeño cementerio con una de las mejores vistas del mundo. Pocos lugares hay para descansar como este lugar. Hemos bebido un poco de agua, Mario ha llevado unas flores a la tumba de una buena amiga y luego hemos continuando ascendiendo hasta unos 3.650 metros para llegar a ver una laguna preciosa con el fondo de todos los picos nevados.

    Mario, junto con la cineasta brasileña Mónica Schimiedt, el alpinista estadounidenese Carlos Bhueler, el cineasta peruano Edgard Saba, y un servidor formabamos el jurado del IV Festival Internacional de cine de montaña y Medio Ambiente que se ha desarrollado hasta ayer mismo en la ciudad de Huaraz, la capital de los Andes Peruanos, algo así como el Chamonix de estas tierras. He venido hasta aquí para apoyar estas iniciativas que son importantes actos culturales que sirven para dar a conocer los más bellos paisajes de montaña del mundo, las más grandes aventuras y para sensibilizar de los graves problemas medioambientales que tiene planteados la humanidad.

    Durante tres días Huaraz se ha convertido en el centro internacional de los cineastas que nos plantean en imágenes sus inquietudes. Tuvimos que ver 34 documentales antes de elegir (supongo que con mayor o menor fortuna) los ganadores del certamen. En cualquier caso ha sido una experiencia que ha merecido la pena, y los miembros del jurado hemos terminado como amigos. No es tan habitual y es una muestra del buen ambiente en el que hemos desarrollado nuestro trabajo.
    Y ahora, nada más bajar de la caminata, me acabo de enterar de la tragedia del Mont Blanc. Parece que, como dicen algunos amigos, este verano no está saliendo bueno para los alpinistas. 
    Sebastián Álvaro
    August 14

    Un análisis frío

    Algún amigo que me escribe sobre el tema polémico, tanto del K2 como de las posteriores reacciones, me piden que lea algunas de las múltiples declaraciones. Pero, por esta vez, me vais a permitir que me ajuste al análisis y valoración de lo que estamos tratando: ¿En que se equivocaron, si es que lo hicieron, los alpinistas que a finales de este julio decidieron subir a la cima del K2? Y, de paso, nos alejamos de insultos y descalificaciones que, por otro lado, yo no voy a permitir en este blog. Por supuesto que el que quiera discrepar, incluso radicalmente, puede hacerlo y tiene las puertas abiertas, pero ruego contención en el lenguaje y se agradecerán nombre y dos apellidos, así unos y otros sabemos quienes somos los que mantenemos las diferentes posturas. No debería decir, aunque lo hago para algún despistado, que cuando se dice "Al Filo", se incluye a un grupo numeroso de personas que no todas necesariamente coincidimos en todas las opiniones, así que cada uno tendrá su particular punto de vista, en la montaña en particular y, en general, sobre la vida, la política, etc. Cada uno es responsable de su palabras y sus opiniones. La mía, de la que me hago plenamente responsable, es la que mantengo en esta página, o cuando intervengo en la SER, en RNE y en la columna de AS. A pesar de ello, o precisamente por eso, nada nos ha impedido en estos años hacer cosas juntos y compartir expediciones y trabajo.

    En el caso que nos ocupa, esta es mi opinión meditada y trabajada, pues como estaba en el Karakorum, he tenido la suerte de coincidir con algunos de los protagonistas y también algún amigo pakistano que me ha proporcionado informaciones muy importantes.

    Vayamos a lo ocurrido este verano. Y ya entro en valoraciones que a lo mejor no compartis pero que a mi me parece que explican lo sucedido.

    1º:-
    Ha habido un año especialmente raro en la climatología del Karakorum (por lo general detestable, como constató Martin Conway en 1892). El mes de junio fue bastante bueno, con temperaturas bastantes altas, después de un invierno muy frío y muy seco que ha provocado que las montañas estuvieran "peladas" y que se produjeran más caídas de piedras de lo que es habitual (lease el Broad, donde ha habido varios heridos, o la montaña donde nosotros estábamos, el GIV, donde tuvimos que evacuar en helicóptero a Ferrán Latorre, por una pedrada que a punto estuvo de ser fatal). El mes de julio sin embargo fue muy inestable, sin apenas dar opciones de ataques a la cima y desde luego ninguna de subir al K2 (una cosa es el Broad o el GII y otra subir 600 metros por encima de estas cumbres). Así que a finales de julio todos estaban esperando esa oportunidad. Lo mismo que en 1986, grupos de muy diferente formación, estilo, técnica, experiencia, fortaleza y volumen de equipo, de repente se van a ver juntos en un numeroso asalto a la cima del K2. Con consecuencias fatales.

    Esta base de partida a mi particularmente no me gusta nada. Pues en lugares como el cuello de botella, y la posterior travesía, se impone el ritmo del más lento pues es casi imposible el adelantamiento. De esta forma muchas personas se veran arrastradas, casi sin querer, a una situación muy comprometida. Y, por otras razones obvias, pues mucha más gente se iba a ver expuesta a las posibles caidas de hielo del serac que domina los primeros 350 metros de ascensión.

    2º.- ¿Se podía haber evitado tal coincidencia?: En mi opinión muy difícilmente, pues las previsiones de la meteo dejaban muy poco margen para retrasar el ataque y logicamente nadie quería esperar otro turno que, a lo peor, ya no volvería. Sin embargo, a pesar de todo, Alberto Zeraín deshizo este nudo gordiano, como lo hizo Alejandro, por la vía rápida y de un tajo: salió del campo 3, en lugar del campo 4, se ahorró una noche a casi 8.000 metros, llegó al campo 4 y aún tuvo que esperar a que salieran los de este campo, les ayudó a fijar cuerda y al terminar esta abrió huella en solitario hasta la cima. Por lo tanto le dio tiempo de bajar dentro de buenos margenes de seguridad a su campamento. En realidad se enteró del accidente según bajaba, pues él no estaba presente en los dramáticos sucesos de las siguiente horas. (El relato de estos hechos se ajusta a lo que me contó Alberto en Rawalpindi) (Creo que Alberto ha hecho la mejor ascensión del K2 este año y una de las mejores y más rápidas que conozco).

    Por supuesto, hay muy pocos alpinistas en el mundo capaces de hacer una ascensión como la de Zerain.

    Así que, antes de comenzar había aspectos muy negativos y que estaban llamando la atención a cualquier observador neutral. Aspectos que hubieran debido llamar a la prudencia de todos los que comenzaban aquel último día de escalada al K2. Pero nadie lo hizo. Como bien cuenta el magnífico libro "Quien vive, quien muere y porqué" (en la editorial Desnivel), subir en grupos numerosos proporciona la falsa sensación de seguridad, de ir en un equipo más fuerte, cuando la realidad es la contraria: los holandeses me contaron que hubo un gran retraso en la colocación de las cuerdas del cuello de botella, porque los serpas y algun alpinista "se equivocaron y se fueron por otro corredor". Por cierto, la práctica de enviar a serpas sin experiencia en esta montaña, u en otras, a colocar las cuerdas (cuando debería ser una responsabilidad exclusiva de los alpinistas), a mi personalmente no me gusta. Supone también, en la línea que marca el libro, delegar las propias responsabilidades y la propia seguridad en otras manos. Creo, y en esto simplemente sigo la línea de Messner, Bonington, Scott y muchos otros, que un alpinista se distingue, precisamente, por tener la capacidad de tomar las propias decisiones y no delegarlas en nadie. En caso contrario será cliente o un turista, nada ofensivo por cierto, pero no un alpinista.

    Por esta y otras razones, la ascensión se hizo muy lenta, mucho más lenta que de costumbre. Alberto me confirmó que estaba deseando que se terminasen las cuerdas para salir lanzado a por la cima y olvidarse de aquella lenta caravana de caracoles (casi todos con botellas de oxígeno) camino de la cumbre. Alberto la alcanzó en torno a las 3 de la tarde y el grueso de los 20 alpinistas, más o menos, en torno a las 7 de la tarde. Me sorprende, supongo que a vosotros también, que un alpinista que sale del campo 3, alcanza a los del campo 4 (situado unos 500 metros más arriba), les ayuda con las cuerdas hasta unos 8.350 m y de ese punto a la cima, a 8.611 m, les ha sacado 4 horas, sin llevar botellas de oxígeno. (Quiero confirmar este dato de Alberto y saber quienes llevaban botellas y quienes no, pues este dato ayudará a clarificar lo que pasó más tarde).

    3º.- En una entrevista bastante extensa que le hice a Wilco en Rawalpindi, al finalizar me dijo, casi confesándose, que había aprendido tres cosas: Que había que ir a montañas como el K2 con grupos muy fuertes, que sólo había que confiar en tus propias fuerzas y no en las de nadie más y, por último, que había que ir lo más rápido posible. Si se pasa la frase en negativo tendremos como resultado los errores cometidos, según el holandés, por su grupo que, como se sabe, no era de los más débiles. En mi opinión Wilco en el fondo me estaba diciendo que su grupo no era suficientemente fuerte, que había confiado en las fuerzas de otros (y quizas en los medios), y que no habían ido lo suficientemente rápidos. Desde luego él, su compañero irlandés y el italiano Marco, tuvieron que vivaquear por encima del cuello de botella, pues de noche no se atrevieron a pasar por ese pasaje tan delicado, aéreo y comprometido. Sin embargo otro holandés alcanzó el campo 4 a las 2 de la madrugada, apenas con unas uñas tocadas por el frío.

    Quiero decir que incluso en el caso de llegar tarde a la cima del K2, si el día no es muy frío, se puede llegar a tu campamento de partida sin apenas serios problemas. (Una y otra situación ya las ha vivido nuestro grupo: en 1994 Atxo y Juanjo pasaron una primera noche a unos 8.500 metros sin dejarles secuelas (que se produjeron en días posteriores), y en el 2004 casi todos regresaron al campo 4 bastante tarde, casi 24 horas más tarde de haber salido, con una travesía del cuello de botella muy delicada, y sin grandes problemas (las congelaciones de Juanito fueron debidas a un edema pulmonar). 

    Es decir, hasta finales de ese día, aparte del accidente del serbio que se precipitó al vacío y la movida posterior por la recuperación del cadáver, el K2 se había comportado con los alpinistas de forma bastante amable y no penalizando sus errores.

    Sin embargo, la lectura de la previsión del tiempo de los dos días siguientes fue, por muchos, equivocada:

    Ese mismo día nuestro equipo había hecho cima en el Gasherbrum IV. Hicieron fotos en la lejanía del Broad y del K2, que muestran una jornada perfecta para hacer cima. A pesar de ello nuestro equipo se lanzó a por la seguridad del campo base, (incluso descendiendo por el corredor, del 2 al 1, al día siguiente, por el que caían bastantes piedras una de las cuales hirió a Ferrán), porque la meteo no era clara: el periodo de buen tiempo había finalizado, claramente, y entraban nubes altas, aunque con poca humedad y poco viento. Esa previsión, mal interpretada, pudo ser también el origen de alguna equivocación. El parte debía interpretarse (al menos así lo hicimos nosotros) de la siguiente forma: "colega si estas por arriba tienes día y medio para situarte lo antes posible en las zonas bajas de la montaña, porque el tiempo todavía aguanta. Pero nada de estar por arriba" Y, en efecto, los alpinistas que estaban vivaqueando se vieron envueltos en una nube situada en el K2 que les hizo sufrir muchisimo (me sorprendió que Marco, un alpinista italiano duro como el pedernal, estuviera el otro día todavía "perdido", con su cabeza en otro mundo, con confusión mental y repitiendo una y otra vez la dura experiencia de su vivac. Mario y Wilco sobrevivieron pero no así su compañero irlandés. Al parecer se perdió o se precipitó al vacío. A pesar de salir vivos vivieron una situación al límite. Y, al menos Wilco, debería sufrir otro vivac terrible. Perderá, creo, buena parte de los dedos de sus pies, aunque puede considerarse afortunado.

    Respecto al resto, por ahora, sólo puedo hacer deducciones, aunque, por no ahorraros ninguna de mis opiniones, os escribo lo que pienso.

    Creo que es muy probable que los coreanos llevaran botellas de oxígeno. Casi seguro, pues es bastante habitual en el K2. Además llevaban serpas y bastante material. Y a pesar de ello no estaban a la altura de la montaña. Un error pertinaz que se ha demostrado fehacientemente en el K2. Cuando se ha tratado de convertir el K2 en el mismo circo del Everest, (con sus expediciones comerciales y sus botellas de oxigeno) el resultado ha sido desastroso. Si vas a estar 24 horas en una ataque a la cima ¿qué vas hacer cuando se acabe? No soy de los que piensan que deban dirimirse responsabilidades más que las éticas en este caso. Pero, según me han contado personas que oyeron la conversación del jefe de los coreanos con los dos serpas del campo 4, este les presionó a tope, a pesar de sus quejas y de que le dijeron que estaban muy débiles porque no se habían recuperado de la cumbre. Subieron, como se les mandó, y murieron todos.

    Y, por último, con todo el respeto (pues sólo uno consigo mismo debe valorar si está o no preparado para atacar el K2) creo que ese día 2 de agosto había mucha gente que NO debería haber estado en ese sitio. Equivocaron sus fuerzas, midieron mal la montaña, hicieron una lectura errónea de su grupo, se confiaron pensando que al ir muchos la resultante sería un grupo más fuerte (cuando ocurrió todo lo contrario), no llevaban el equipo necesario ni la técnica para destrepar por una zona de hielo bastante vertical. La medida del K2 es diferente a otras, en mi humilde opinión no es suficiente haber subido al Everest con botellas o haber escalado el Trango. Ambas están muy bien y te puedes sentir orgulloso. Pero no es suficiente, ni te da garantias, para destrepar un pasaje de hielo en el K2 a 8.300 metros sin cuerda. (Ver la espectacular foto que publicó Desnivel del destrepe de Tamayo y Sebas de la Cruz en el año 1994 de la cara norte del K2) Entre otras cosas. No todos, por supuesto, pero si bastantes. Y estos, al ir en una zona que es un embudo, es posible que determinaran fatalmente la suerte de otros.
    Y, a pesar de todo, no quiero ensañarme con ellos ni sus equivocaciones. Pagaron con sus vidas sus errores. Sólo lo siento, y espero poder aprender de esos errores y rezar a todos los dioses para no cometerlos. Pero ninguno somos infalibles.

    Espero no haberos aburridos y bienvenidas todas las correcciones, comentarios y sugerencias. Sin insultos, porfa.


    August 12

    La tragedia del K2

    AlFilo_094Acabo de llegar a Madrid y he encontrado, en el caluroso verano de nuestra ciudad (aunque nada comparado con el calor de Islamabad: lo digo para aliviar a algunos), cierta bronca en torno al accidente del K2 y los comentarios que se han hecho en torno al mismo. Algunos provocadores, como mi amigo el columnista de El Mundo, David Torres, han entrado a saco poniendo a parir a tanto irresponsable que, según ellos, se atreven a acometer una escalada muy superior a sus fuerzas. Otros, sin siquiera haber estado nunca a los pies del K2, se atreven a descalificar, en general, a los modernos alpinistas, diciendo que su tecnología moderna les hace muy inferior a los "antiguos" (entre los que, por supuesto, se incluye, sin contar que jamás estuvo en esa gloriosa élite internacional de los años 50 y 60, que jamás realizaron una escalada importante en el Himalaya y que ni siqueira llegó a tiempo de pertenecer a la generación de alpinistas españoles de aquella década dorada, de los años 80 y 90 que transformó el alpinismo español (de José Carlos Tamayo a Manolo "Musgaño", pasando por Ramón Portilla, Enric Lucas, Óscar Cadiach, Alberto Iñurra, Juan Vallejo, Mikel Zabalza, Juanito, Ferrán y un largo etcetera (perdonad que me deje un montón de buenos alpinistas, chicos y chicas, españoles en el tintero).

    Bueno, como digo, lo que en principio me sorprende es que, amigos o no, se lancen a sentar cátedra sin ni siquiera haberse enterado de lo sucedido. ¿Cómo alguien se puede poner a opinar sobre un asunto que, a día de hoy, no se sabe con total seguridad el número de fallecidos, ni la forma en que ocurrió el accidente?
    Durante los últimos días de mi estancia en Pakistán me he dedicado a entrevistar a los pocos afortunados que sobrevivieron a la tragedia más importante acaecida en La Montaña de las Montañas. (Pues aunque en 1986 se produjeron 13 fallecidos, ahora (si se confirma definitivamente la cifra de 11 muertos), es la mayor tragedia del K2 en una única ascensión y, si se excluye el Nanga Parbat de los años treinta, una de las mayores sucedidas en el Karakorum-Himalayas)
    Así que, antes de dar opinión, y me gustaría que los amigos amantes de la montaña participaran en el debate, me gustaría ofrecer los últimos datos disponibles:
    1.- Parece que la cifra real de fallecidos y/o desaparecidos, se situa en 11, alejada de los 18 y 4 desaparecidos que llegó a barajarse. Al parecer esa discrepancia se debe a algunas expediciones descontroladas que, al final, estaban a salvo.

    2.- En contra de las primeras informaciones no fue UN SÓLO accidente el que provocó la tragedia, sino un cúmulo de circunstancias y diferentes causas las que la provocaron: quiero decir que unos murieron por alguna de las varias avalanchas que cayeron del serac que domina el Cuello de Botella, otros murieron congelados, agotados, de hipotermia, en una muerte dura, entre el sueño y la vigilia con el abismo a los pies. Alguno se despeñó al intentar seguir descendiendo. Alguno también se perdió entre la niebla que, el 2 de agosto, cubría la parte superior de la montaña. Otros murieron heroicamente, como los dos serpas que presionados por el jefe de expedición coreana volvieron a subir desde el campo 4 para ayudar a otros compañeros y les sorprendió la caída de hielo. Algunos murieron junto a sus clientes, como el shimsalí Karim, buen amigo que nos acompañó hace unos años en la ascensión del Manglik Sar (6.050 ms), uno de los tipos más buenos que he conocido. Así que eso explica que casi la mitad de los muertos sean "currantes", es decir o porteadores pakistanos o serpas nepaleses.

    Hubo alpinistas que lo hicieron bien, o mejor muy bien, como nuestro amigo Alberto Zeraín, que sin oxígeno (Alberto me contó que casi el 90% de los que subían el 1 de agosto, llevaban botellas de oxíegno), subió desde el campo 3 a la cima, ayudó a poner las cuerdas y pasado el cuello de botella se lanzó a abrir huella hasta la cima donde llegó 4 horas antes que el resto. Y regresó a tiempo de salvarse de la tragedia. Una ascensión modélica en todos los sentidos. Pero hubo alpinistas que han vivido la pesadilla de su vida, como Marco el italiano que conocí en el 2004 y que tocaba la trompeta, y que todavía no recordaba con exactitud lo que había pasado, o Wilco el holandés que, aunque perderá buena parte de los dedos de sus pies, ha sobrevivido a la cima del K2 y a dos durísimos vivacs...
    Bueno, hasta aquí es sólo información. Espero que sirva a algún indocumentado, y a mi amigo David Torres, para que ahora, unos y otros, puedan opinar sobre hechos reales y con mejor tino.

    Yo os daré también mi opinión, en algun post, pero con más calma. Ahora sólo quiero manifestar mi reconocimiento a todos los que, equivocándose o no, murieron en el K2. Y dar el pésame a sus familias. Quiero recordar muy especialmente a todos los que, cumpliendo sobradamente con su trabajo, murieron intentando ayudar a los más necesitados. Y a Karim, el shimsalí (no confundir con mi amigo Abdul "little" Karim). A partir de ahora cada vez que recuerde el Manglik y el proyecto de atravesar los glaciares del Karakorum, recordaré su amabilidad, su petición de ayuda para este valle perdido y remoto (no me pidió nada para él) y la bondad que no entiende de fronteras, ni de países: es de las buenas personas que han muerto siendo fieles a lo que una persona debe ser y debe hacer.

    Desde la cumbre del GIV

    Os dejo unas bonitas fotos de la cumbre del GIV que alcanzaron hace unos días en Pakistán Ferrán Latorre, Alberto Iñurrategi, Mikel Zabalza, Juan Vallejo y José Carlos Tamayo.

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    August 07

    La 'Montaña de las Montañas' impuso su ley

    k2El K2, con sus 8.611 metros, es, tras el Everest, la segunda montaña más alta de la Tierra. Pero todos los alpinistas saben también que es la más prestigiosa del mundo, la más dura, la que mayor compromiso requiere en su escalada. Por eso ha sido bautizada con el merecido título de Montaña de las Montañas. Su estadística, como su figura, es escalofriante: no sólo conseguir su cima está al alcance de unos pocos alpinistas muy capacitados, sino que, de los que logran pisarla, uno de cada siete no regresa al Campo Base. A falta de un recuento definitivo de las víctimas del último accidente, ya podemos decir que es la mayor tragedia acaecida en el K2.

    A veces sin embargo, las tragedias en estas montañas tan altas podrían evitarse, o aminorarse, si la forma de actuación de los alpinistas fuese más correcta, prudente y más ajustada a los cánones del alpinismo. Algunas expediciones descuidan aspectos esenciales de su trabajo, como estar a la altura del objetivo que se proponen escalar, trabajar en equipo, confiar exclusivamente en sus fuerzas y el material necesarios para alcanzar la cumbre. Desgraciadamente, muchos no actúan así. Hay alpinistas que no están a la altura del K2, que confían en la fortaleza de otros que les ahorran el trabajo de equipar la ruta con cuerdas fijas y que les abren huella hasta la misma cumbre y ellos sólo deben seguirla. Conozco bastantes casos de alpinistas que se apuntaron la gloria de un ochomil sin confesar que en realidad no lograron abrir un metro de huella en la nieve inmaculada ni tampoco colocaron un metro de cuerda fija.

    Este verano ha sido bastante atípico en el Karakorum. A su climatología, siempre detestable, se ha sumado un invierno muy seco en precipitaciones y una temporada con numerosas avalanchas de piedras y hielo. Hasta hace una semana todavía no se había intentado la cima del K2, pero una previsión de casi siete días de buen tiempo hizo que alpinistas de diferentes expediciones, formación, fortaleza y experiencia, uniesen sus fuerzas para intentarlo.

    Más de 30 personas se atrevieron a pasar bajo las moles de hielo del denominado Cuello de Botella, un terrón de hielo con pinta inestable y terrorífica que a la postre fue el causante de la tragedia. A la bajada, como señala la estadística, se produjo la tragedia. En 1986, hasta ahora el año más negro en la historia del K2, trece alpinistas perdieron la vida en ese verano, cinco de ellos atrapados en la parte superior de la montaña.

    Hasta Hushé, donde me encuentro, a sólo dos días de marcha del K2, nos han ido llegando noticias de lo más preocupantes. Se empezó hablando de 12 muertos y varios desaparecidos y ahora las cifras no está claro que se paren en 18. Ni los desaparecidos ni los atrapados a más de 8.000 metros han tenido oportunidad. Una vez más, la Montaña de las Montañas ha impuesto su ley. A nosotros los alpinistas, sólo nos queda aprender la lección.
    August 02

    La montaña más bonita del mundo

    Cumbre 279"Yo siempre quise escalar esta montaña". Igual que hay gente en el mundo, como Sabina, que quiere cantar La canción más bonita del mundo, hay algunos valientes que siempre han querido escalar la montaña más bonita del mundo. El GIV era uno de los sueños de mi amigo Ferrán Latorre y ayer, a las 5 de la tarde, pudo ver el mundo desde su cumbre. Por fin subió a lo más alto de la más bella, la más esbelta y hermosa de los seis picos que forman los Gasherbrum.

    Apenas unos metros le restan el privilegio de pertenecer al selecto grupo de los ochomiles aunque no les envidia en dificultad. Y el GIV ayer vendió cara su conquista. Una última jornada de 12 horas para coronarla y otra no menos corta para poder montar el CIV a 7.600 metros.

    El final de la vía que habían elegido Ferrán Latorre, Alberto Iñurrategi, Juan Vallejo, Mikel Zabalza y José Carlos Tamayo estaba en la cumbre norte, algo más baja que los 7.925 metros de la cumbre principal que ascendió Walter Bonatti junto a Carlo Mauri, en 1958.

    En el Hidden Peak, Ester y Hassan se habían retirado el día anterior, ya sin tiempo para hacer un nuevo intento. Se que Ester está desolada, pero así es el juego y a veces la montaña gana la batalla. Los mejor es poder volver a intentarlo y estoy seguro de que Ester volverá y subirá este y muchos más ochomiles.

    En nuestro día a día en Hushé, aldea en la que ya nos sentimos como en casa, ayer nos deleitamos con un partido de fútbol. El tradicional solteros contra casados de los pueblos se convirtió en hombres contra mujeres. Lo siento, pero las chicas perdieron (2-1) a pesar de contar con el doctor Javier Pérez Monreal como portero.
    Sebastián Álvaro