Sebastián's profileUna vida Al filoPhotosBlogListsMore ![]() | Help |
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July 28 UP, una historia de aventurasHoy, antes de irme a China y Pakistán, he estado en la presentacio de la última película de Disney, UP, una verdadera historia de aventuras en la que niños y adultos se lo pasarán de miedo. ¿Quien dijo que los dibujos fueran exclusivamente para niños? UN PUÑADO DE GLOBOS Viudo, jubilado, viejo. Un candidato perfecto para integrar el ejército de las clases pasivas al grito de “sopitas y buen caldo”. Pero Carl no es de los que se dejan encasillar ni meter porque sí en un rebaño donde sestear hasta la siesta definitiva. Carl es un rebelde con imaginación; un tipo peligroso, de esos a los que había que temer, según Lawrence de Arabia, porque son capaces de soñar despiertos. Y para cumplir su sueño, Carl sólo necesita un puñado de globos y algo más de arrojo para emprender una aventura que le llevará a él, a su casa (¿qué mejor medio de transporte que el propio hogar?) y a un par de inopinados compañeros por los cielos del mundo gracias a un buen puñado de globos de feria. No me negarán que se trata de un intrigante punto de partida para una historia. Pues puedo asegurarles que el resto de la película no les va a defraudar. Todo lo contrario. Se trata de “UP”, la última producción de Pixar, creadores de otras joyas, de “Toy Story” a “Ratatoullie” o “Wall-e”, en la que me han invitado a participar haciendo un “cameo” de voz en la versión española, junto a Miguel de la Cuadra Salcedo o Matías Prats. Siempre que me piden participar al lado de Miguel y Matías (y también de mi viejo amigo Luis Varela que pone la voz al personaje principal), dejo todo y me pongo a su lado, porque representan lo mejor de este oficio al que me dedico. De nuevo, los de Pixar han vuelto a crear una enorme película con los ingredientes habituales: un fantástico guión, lleno de humor, intensidad y ritmo, y un trabajo de animación cuidado hasta el límite de la perfección, demostrando una vez más que las obras maestras son aquellas que saben poner el cómo al servicio del qué. En el caso de “UP”, ese “qué” es una vibrante historia llena de sorpresas. Pero además es como una de esas buenas películas de aventuras, de las de siempre. No es sólo una película de niños, sino para todos aquellos que, como me confesaba ayer Miguel de la Quadra Salcedo, siguen teniendo el alma y la imaginación de niños. Ver al bueno de Carl, un jubilado como yo, y sus compañeros de aventura surcar los cielos en tan singular globo aerostático me ha hecho recordar otros viajes en los que he participado, como aquel en el que cruzamos la cordillera de los Andes a bordo de un globo y donde estuvimos muy cerca de nuestros límites. Pero volar en globo es ser pasajeros del viento, las intensas emociones de quien visita el cielo en estos aparatos aeronáuticos tienen que ver con la quietud, con la soledad y el silencio. Es decir, con lo mejor que nos descubre la aventura. Por eso aún sigo acariciando una vieja idea: sobrevolar el K2, también a bordo de un globo. Se lo dije a Miguel y se me quedó mirando fijamente con esos intensos ojos azules que han vivido mil y una batallas: “Quiero una plaza en esa cesta de mimbre”. Hay gente que será aventurero hasta el final. Y espero poder compartir ese vuelo y ese sueño hasta más allá de los límites de estratosfera y de la imaginación. No se la pierdan. Sebastián Álvaro Viaje al Tíbet: mayo 2009 Viaje por Oriente Medio Viaje en moto por China Fotos de la expedición al Dhaulagiri Imágenes de Una Vida Al Filo Viajes en MSN July 05 Shackleton y los fichajes del Real MadridEstos días estamos asistiendo a la presentación de las últimas estrellas del Real Madrid, mientras otros también están moviendo sus fichas, en el gran tablero del espectáculo deportivo que más dinero mueve en nuestro país, a la espera de algún fichaje supermillonario, léase Villa. Viene a cuenta esta reflexión para entender los últimos movimientos de los grandes clubes, que tanto se alejan del comportamiento clásico tradicional en el deporte. Antes era bastante frecuente que un futbolista, o cualquier otro deportista de élite, fichara por una entidad y en ella acabara su carrera deportiva. Algo hoy tan infrecuente como que una maleta llegue a tiempo en un gran aeropuerto. |
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